China vs USA ¿Cataluña vs España?

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Concentrados en nuestra crisis interna, aplicados a lamernos las heridas causadas por los nacionalistas catalanes a nuestro cuerpo estatal, sintiéndonos robados por las decisiones tomadas en el Parlamento y Gobierno catalán, no estamos prestando atención a lo que ha ocurrido estos días pasados en extremo oriente y que ocurre, hoy mismo en Vietnam. Razón tenía el presidente de la Comisión de la EU cuando dijo en su contundente discurso de agradecimiento por su nombramiento como doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca:

“La amenaza de los nacionalismos y su veneno sobre la Unión impiden que trabaje Europa de la manera conjunta para influir en la escena mundial”.

El dominio de la esfera mundial es justamente lo que se ha debatido en el escenario asiático y Europa ni ha estado ni se le espera. A USA sí. Al margen de su penosa campaña electoral en la que reiteradamente hostigó a China, el presidente Trump, mejor dicho, su equipo de asesores decidió que lo mejor era, y es, acudir a la boca del lobo y entrevistarse son su equivalente (y adversario) el presidente de la República Popular China: Xi Jinping. El resto de visitas, Japón, Corea del Sur y Vietnam, podrían calificarse, utilizando el lenguaje del baloncesto norteamericano, como “de los minutos basura”. Lo importantes es lo de China. Bueno, hay que dejar fuera de esos minutos basura la reunión con Vladimir Putin.

Según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional para 2017 para el PIB de los diferentes países, lo que se ha reunido en el extremo oriente ha sido:

Ranking País Millones de USD
1 China 23.194.411,00
2 Estados Unidos 19.417.144,00
6 Rusia 3.938.001,00

Comparativamente, teniendo en cuenta que el total del PIB mundial es de 126.688.083,00 USD, el porcentaje de correspondiente a cada país es:

País PIB % PIB Mundial
China + USA 42.611.555,00 33,6%
China 23.194.411,00 18,3%
USA 19.417.144,00 15,3%
Rusia 3.938.001,00 3,11%
País PIB % PIB Mundial
UE 20.852.702,00 USD 16,46%
España 176.881,00 USD 0,14%
Cataluña 0,04%

En los encuentros mantenidos estos días en Asia ha estado “representado” aproximadamente el 40% del PIB mundial.

La participación de la UE en este pastel es significativa, encontrándose entre China y USA, pero el problema es que la UE no es ningún estado, ni federado, ni confederado, ni nada. Carece de fuerza militar que sea capaz de proyectar su poder, de policía unificada, de tribunales federales de justica, de un presupuesto efectivo…

Tres conflictos del siglo XX -la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial y la guerra fría- representaron el clímax final de la era industrial e hicieron surgir la sin igual riqueza que vemos hoy en el mundo, aunque la riqueza esté mal repartida.

El sistema de riqueza que se inició en Estados Unidos al finalizar la SGM ha atravesado en unas pocas décadas el Pacífico y transformado Asia. En los próximos decenios, llegará también a América Latina y África.

Detrás de esta transformación mundial se encuentran cambios sin precedentes en el ámbito del fundamento profundo de la riqueza. En ninguna parte está más claro o es más revelador que en el histórico auge de Asia y en el gran despertar de China.

Al finalizar la presidencia de Jiang Zeming (27.3.1993 – 14.3.2003), China había superado económicamente a Japón y se había convertido en la tercera nación en importancia comercial del mundo, por detrás de Estados Unidos y Alemania. Aquel mismo año, China tenía más de quinientos mil millones de los tres billones y medio de dólares de reservas mundiales en divisa extranjera. Poseía casi ciento setenta y cinco mil millones de dólares en bonos del Tesoro de Estados Unidos -cantidad superada solo por Japón-, lo que la situaba en posición de convulsionar el conjunto de la economía global solo con que decidiera sustituir los dólares por euros o por una cesta de otras divisas. En poco más de dos décadas, China se había convertido en una fuerza gigantesca que se cernía sobre la economía mundial.

Durante la presidencia de Hu Jintao (15.3.2003-14.3.2013), el crecimiento de la economía china no cambio mucho respecto a la década precedente. La sustitución del presidente Jiang Zemin por Hu Jintao no reflejó un cambio en la política china. Muchos consideraban que el gobierno de Zemin seguía la estrategia de «la ciudad, primero». Cuando Jintao asumió el cargo, hizo un recorrido simbólico por el interior del país, prometiendo mayor ayuda al oprimido campesinado. Sin embargo, en cuanto estuvo de vuelta, como si hubiese leído lo que decía el General Franco: “Pon el intermitente a la izquierda y gira a la derecha”, reemprendió la política de su antecesor. En realidad, el Partido Comunista Chino consideraba que la ayuda al interior era una gigantesca pérdida de dinero y, en su lugar, propuso realojar a unos cientos de millones de campesinos en el cinturón industrial del nordeste del país.

Se trataba de un proceso clásico, muy semejante a la migración forzosa de campesinos británicos a las ciudades a finales del siglo XVIII y principios del XIX, espoleados por la legislación conocida como Enclosure Acts. Consecuencia de ello fue la continua ampliación de la reserva de mano de obra de salarios bajos y la subsiguiente aceleración en la transformación de Inglaterra de una economía agraria a otra industrial.

Al finalizar la presidencia de Hu Jintao y asumirla el actual presidente Xi Jinping (15.3.2013) la potencia de China se ha incrementado, hoy figura como el primer país en el ranking del FMI en cuanto a la producción de PIB.

Hoy vemos el flujo de productos chinos baratos compitiendo con los fabricantes de componentes electrónicos mexicanos, de ropa indonesia o de hilo de cobre colombiano. Estos productos salen de las fábricas chinas de la era industrial con obreros mal pagados. Pero China también tiene empresas de alta tecnología que han comenzado a conquistar el mundo. Así, Lenovo, principal fabricante de PC del mundo, compró la división de fabricación de PC de IBM. Huawei, su gran empresa de tecnologías de la información, se jacta de tener diez mil trabajadores en I+D y de mantener laboratorios en la India, Gran Bretaña, Suecia y Estados Unidos. Está asociada con Intel, Microsoft, Siemens y Qualcom para producir equipos de comunicaciones.

Asimismo, la expansiva dimensión espacial de China pronto será también más patente en las finanzas. A finales de 2003, China había puesto en marcha más de tres mil cuatrocientas empresas en ciento treinta y nueve países distintos. De hecho, según la Conferencia de Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas, para finales de 2004 se esperaba que China se hubiera convertido en el quinto mayor proveedor mundial de inversión extranjera directa a otros países, eclipsando incluso a Japón.

En teoría, el impulso de China, tan concentrado en la expansión económica debe tener al país lo bastante ocupado como para no pensar en aventuras militares exteriores. Sin embargo, sus vecinos asiáticos observan con creciente preocupación su enorme presupuesto militar, que se multiplicado por veinte entre 1991 y 2015.

En este aspecto, también se aprecia una ampliación de sus intereses geográficos. China ha desarrollado un gran programa de aviones no tripulados de gran radio de acción y equipo para repostar en el aire, que amplían la capacidad de su fuerza aérea. Dispone de misiles nucleares que pueden alcanzar objetivos en todo el territorio de Estados Unidos, e intenta transformar su armada -concebida, en su día, para proteger las aguas territoriales chinas- en una flota de alta mar, con armamento nuclear capaz de llevar a cabo operaciones cada vez más lejanas.

China está llevando a cabo un audaz programa marítimo que, según ha dicho el almirante japonés Hideaki Kaneda, incluye la construcción de «una serie de bases estratégicas y diplomáticas -una denominada “ristra de perlas”- a lo largo de las principales rutas marítimas desde el mar del Sur de la China hasta el rico en petróleo Oriente Próximo». Según Kaneda, otros proyectos militares incluyen la construcción de un puerto en Pakistán para «tener controlada la garganta del golfo Pérsico», la construcción de instalaciones de inteligencia en las islas pertenecientes a Myanmar, la construcción de un canal de veinte mil millones de dólares en Tailandia para proporcionar una alternativa a la ruta del petróleo que evite el estrecho de Malacca, y la construcción de pistas capaces de recibir bombarderos de largo alcance en las disputadas islas de Spratley y Paracel.

Así, China se está convertido en la primera potencia económica del mundo a quien solamente puede hacerle frente USA, y en eso estamos en estos días de los encuentros en Seúl, Tokio, Pekín (Beijing) y Hanoi. La tensión se manifiesta en forma de los enfrentamientos norteamericanos con Corea del Norte, pero pese a las amenazas y ofertas de Trump a China para llevar una política común frente a Corea del Norte, Pekín, secundado en esto por Moscú, se resiste a llevar acciones contra Corea del Norte, tratando de compensar la fuerte presencia de Estados Unidos en el patio trasero de China que es Taiwán y Corea del Sur.

Hasta ahora China se concentra en su desarrollo económico sin dejar de lado su desarrollo militar y aunque China está más interesada en el dominio económico no es descartable el incremento de la tensión en la zona. Al final, podría abrirse paso el axioma de Von Klausewitz: “La guerra es la continuación de la política por otros medios”.

Como ya se ha dicho antes, la Unión Europea como ente político está fuera de esa competencia internacional: El debate en su seno es si un país de sale y cómo sale: Brexit, o si una región de un país se independiza de ese país: Cataluña. ¿A quién se le ocurre pensar que la provincia de Tianjin, considerada como las más rica de China o California, van a iniciar un proceso de secesión de los estados de los que forman parte?

Hoy China se encamina, bajo el mandato de Xi Jimping, que, tras una sonrisa bonachona, pero con puño de hierro la dirige, a ser en el año 2020 el país más poderoso del Mundo.

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