La Degradación de la Mesa Mota

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Este es el penoso estado de degradación al que ha sido reducida la Mesa Mota por la acción incontrolada de motos “todoterreno”, cuya circulación y desmadre se ha tolerado por las autoridades competentes (o incompetentes) durante años. El Cabildo quiere “recuperar” la zona (en el enlace se puede acceder a los planes), lo que me parece muy bien, aunque sea tarde.

Ya han instalado una caseta de obras, que se puede ver en la foto adjunta, y un vallado provisional, que, por supuesto, ya lo han roto.

Publicaremos fotos durante el proceso de obras para comparar lo que hay y lo que habrá.

 

Aplaudamos la acción del Cabildo.

Carlos Alonso

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NO ES LO MISMO “A ALFONSO GUERRA QUE GUERRA A ALFONSO, NI ES LO MISMO ACATAR QUE ATACAR

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Esto del lenguaje se está volviendo muy complicado, y yo no termino de entenderlo. Vamos a ver una cosa, a ver si consigo entender esto. Sé que no es lo mismo, aunque se parezcan, acatar que atacar, que no es lo mismo Alfonso Guerra que “guerra a Alfonso”… No es lo mismo tejidos y novedades en el piso de encima, que te jodes y no ves nada y, encima, te pisan. Es más, sé que: Bombín es a bombón como cojín es a equis, y me importa tres equis lo que dice Puigdemont. Pero… ¿Qué pasa con nuestros jueces y magistrados, supremos o no?

Comencemos por el principio. Una de las acepciones que da el diccionario de la Real Academia Española (RAE) para atacar es la de: Actuar contra algo para destruirlo. Para acatar el diccionario dice que es: Tributar homenaje de sumisión y respeto. Pues bien, está ocurriendo una cosa muy curiosa. Se dice ahora que se deja en libertad, o se va a dejar en libertad, a los políticos presos del disuelto gobierno catalán porque “acatan” el artículo 155 de la Constitución. Esto no se entiende bien. ¿El artículo 155 está vigente desde 1978, o no? ¿Entonces qué hay que acatar? Hay que cumplirlo y punto. Pero es que, además, es falso que lo acaten, porque no le rinden “homenaje de sumisión y respeto”, sino que, poniéndose una piel de cordero encima, dicen que lo “acatan” a regañadientes para luego, actuar contra el artículo con el fin de “destruirlo” en mítines, reuniones y actividades de agitación y propaganda. Es decir, lo que se hace es dar falsas excusas.

Hasta ahora creía yo que ante la Constitución nos encontrábamos ante una norma imperativa de obligado cumplimiento, o al menos esto fue lo que estudié en la facultad.

Es decir, que nos encontramos con una norma jurídica que posee un contenido del que los sujetos jurídicos no pueden prescindir, de manera que la regulación normativa que se haga de la materia tendrá completa validez independientemente de la voluntad del individuo.

El concepto de norma imperativa se contrapone al de norma dispositiva, pues en este último supuesto, la norma y su contenido están supeditadas al principio de voluntariedad, y su aplicación está limitada a los supuestos en los que los sujetos no regulen sus relaciones en sentido distinto al dictado por la norma dispositiva.

Es el tipo de norma predominante sobre todo en el derecho público. Cabe agregar que la mayor parte de las normas de los distintos ordenamientos jurídicos tienen carácter imperativo, aunque existe un mayor margen para la autonomía de la voluntad en el derecho privado. (Esto es lo que dice Wikipedia).

Dicho esto, y con el ánimo de aclararnos, vamos a poner un ejemplo conocido, es decir, el del juicio que se está celebrando en la Audiencia de Navarra contra la Manada (aunque yo creo que estos chicos se equivocaron con el lenguaje, como está pasando ahora con acatar y atacar, y al ponerse el nombre de manada, cambiaron la m por una n. (Si se hace “clic” aquí, se verá como define la RAE el término manada con “m”). Supongamos que los enjuiciados de “la manada”, se hubiesen presentado ante juez instructor y hubiesen dicho que acataban el artículo 179 del Código Penal, donde se castigan los delitos contra la libertad sexual y la violación, y que, incluso, acataban el artículo 180 donde se elevan los castigos por esas actividades delictivas cuando concurren ciertas circunstancias. ¿Sería creíble pensar que el instructor los hubiese dejado marchar hasta que se celebrase el juicio oral? Parece difícil de creer tal cosa.

La norma que rige la prisión provisional es la del artículo 503 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, y no la de “si se acata esto o lo otro”, en el artículo se establece, entre otras cosas, que:

1. La prisión provisional sólo podrá ser decretada cuando concurran los siguientes requisitos:

1.º Que conste en la causa la existencia de uno o varios hechos que presenten caracteres de delito sancionado con pena cuyo máximo sea igual o superior a dos años de prisión, o bien con pena privativa de libertad de duración inferior si el investigado o encausado tuviere antecedentes penales no cancelados ni susceptibles de cancelación, derivados de condena por delito doloso.

2.º Que aparezcan en la causa motivos bastantes para creer responsable criminalmente del delito a la persona contra quien se haya de dictar el auto de prisión.

Parece que esto, y en particular lo del 2º, se cumple en el caso de los políticos presos. Vamos a ver qué nos dice su señoría el juez del Tribunal Supremo, instructor del caso.

Lo dicho, no es lo mismo, “acatar” que “atacar” el artículo 155 de la Constitución.

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