¿Por qué interviene Rusia en los procesos políticos de occidente, y cómo lo hace?

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En los últimos meses, en realidad más de un año desde las elecciones a la presidencia USA, se ha venido comentando la intervención rusa en los procesos electorales occidentales, incluido el referéndum catalán del 1 de octubre pasado. El gobierno español, algo intimidado por la presión diplomática rusa, distinguió entre intervención gubernamental e intervención desde el territorio ruso, al objeto de descafeinar algo la disputa. Sin embargo, la mayoría de servicios de inteligencia de los países occidentales reconocen abiertamente que la intervención gubernamental rusa se encuentra detrás de los ciberataques. ¿Pero qué motivos tiene Rusia para ello?, pues motivos para ello no le faltan (Ver boletín de noticias del Real Instituto Elcano del 7 de noviembre de 2017, citado más abajo) . Entre otros, los siguientes:

  1. Conseguir el fin de las sanciones económicas impuestas a Moscú por la anexión de Crimea y el apoyo económico y militar a los rebeldes pro-rusos en el sureste de Ucrania, provocando, así, la división interna de la UE.

  2. Presentar el modelo de democracia liberal como fracasado y sin credibilidad para dar lecciones morales a Moscú, además de como muy poco deseable para Rusia, ya que crea caos y desorden.

  3. Fomentar el “antioccidentalismo”, uno de los pilares del sostenimiento del régimen ruso, que mantiene una actitud muy arraigada de resentimiento y agravio hacia Occidente. Rusia es un país no sólo muy orgulloso sino también muy resentido y alienado. Gran parte de esta alienación se basa en una diferencia fundamental de puntos de vista rusos y occidentales sobre Europa, EEUU y la OTAN.

Hoy hemos leído en la prensa que el Gobierno español está preocupado por la injerencia en los procesos electorales por “agentes extranjeros” y trata de blindar el ciberespacio de cara a las elecciones catalanas. Un blindaje total del recuento de votos, por el control de los servidores donde se almacenan los datos es posible, aunque eliminar al 100% esa posibilidad en Internet es casi imposible, valga la contradicción, o bien su coste sería tan elevado que casi lo imposibilita.

Si el control de los servidores es más fácil, cabe por otra parte el ingreso ilegal en los sistemas de los colegios electorales. Pero el problema no estará en que se controle o no, sino en que al comprobar que se accede y proceder recontar los votos manualmente, el procedimiento quedará desacreditado a los ojos de cualquier observador y la merma de los votos separatistas se justificará como una injerencia del Gobierno español

Pero la influencia en la campaña electoral y/o en la voluntad de los electores es imposible de controlar. En el boletín de noticias del Real Instituto Elcano del 7 de noviembre de 2017, (ARI 86/2017), la investigadora Mira Milosevich-Juaristi del Instituto y profesora asociada de Historia de Relaciones Internacionales del Instituto de Empresa (@MiraMilosevíchl), firmó un interesante artículo sobre el tema titulado: “La “combinación”, instrumento de la guerra de la información de Rusia en Cataluña”, en el que plantea que:

“Los occidentales confunden “desinformación” con “guerra de la información”, y distinguen entre “ciberguerra” y “comunicación estratégica”, mientras el Kremlin usa la desinformación como uno de los instrumentos de la “combinación”, y demuestra en la práctica que la ciberguerra y la guerra de la información, aunque nos sean términos sinónimos, son interdependientes.

La doctrina militar rusa define como sus principales objetivos no destruir al enemigo sino influir en él —no la extinción de los oponentes sino su decadencia interna— y se vale para ello del traslado de la guerra desde los campos de batalla convencionales a la información, la guerra psicológica y la distorsión de las percepciones. Por tanto, está claro que la guerra con Rusia no es fundamentalmente un conflicto físico sino uno entre conciencias, porque, en última instancia, el objetivo es el de siempre: ganar la guerra en las mentes y en los corazones del enemigo.”

Así que una cosa es la desinformación y otra la guerra cibernética, mientras nosotros, el Gobierno español, diferencia entre una y otra, los rusos no. En este clima, en los próximos días, las agencias rusas, dependientes o no del gobierno, aunque vamos a ver quién se cree que son independientes del Gobierno de Putin, pondrán en marcha la “maquinaria de trolls y fake news” de Putin y eso no se podrá controlar como medio de influencia en la voluntad de los electores.

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El Pívot Norteamericano (o el Rebalancing)

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El pívot americano no es un jugador de la NBA muy alto. Se habla de “pívot” al giro que dio la política exterior norteamericana en el año 2011, bajo el mandato de Barack Obama, aunque tal política se había ido gestando desde presidencias anteriores. Con dicho giro se buscaba el objetivo de consolidar a USA como un actor clave en la región y jugar un papel de liderazgo en ella por un largo tiempo (Rudd, 2013). Esa apuesta se concretará en el conocido como «pívot o giro hacia Asia», —más tarde renombrado como rebalancing, probablemente en un intento de reba­jar los temores generados en la República Popular China (Xiang, 2012)— al que se refirió Hillary Clinton al recordar: «[w]e have said the 21st Century will be “America’s Pacific Century».

A diferencia de lo que ocurre en el caso de la Unión Europea y, en especial, de algunos estados como España, es innegable que los Estados Unidos han mantenido intereses (y presencia) en el área de Asia-Pacífico al menos desde la II Guerra Mundial. En este sentido, no resulta inapropiado afirmar que los Estados Unidos cuentan ya con una serie de intereses «tradicionales» en la región.

En el pensamiento estratégico norteamericano se ha ido imponiendo en estos últimos 20 años la idea de que un enfrentamiento militar de grandes dimensiones solamente sería factible en el Océano Pacífico, quedando Europa y el Océano Atlántico como un patio trasero de tal enfrentamiento, patio que, por otro lado, debería quedar al cuidado de los europeos coaligados en la OTAN que, a su vez, debería jugar un papel de contención de cualquier intento de expansión de Rusia hacia el Oeste.

A tal decisión de la gran potencia han contribuido los cambios en el este asiático, cambios entre los que hay que mencionar de forma especial, el ascenso de la República Popular China, el ascenso de la India, la reafirmación y creciente firmeza de Japón y al cada vez mayor activismo de Rusia en los asuntos internacionales. Del mismo modo, la buena salud económica de la región —al menos en comparación con otras—, en el contexto de la crisis económica global, la habi­lidad de la mayor parte de los estados para aprovechar las ventajas de la globalización económica y, en definitiva, el crecimiento económico de esta zona del mundo. Todo ello son elementos que han contribuido a explicar esa aproximación estadounidense y no poco el hecho de que China haya incrementado en un 200%,en los últimos diez años, el presupuesto militar y que la República Popular China cuente con misiles balísticos anti-barco o misiles de ataque que pueden alcanzar el territorio norteamericano.

La línea continuista que el presidente Trump ha iniciado con su viaje a extremo oriente, es una apuesta decidida por el refuerzo de la presencia de los Estados Unidos en Asia y esto no es nuevo. Bien al contrario, se remonta al menos a la Administración de George H. W. Bush y a los nuevos planteamientos en materia de política exterior que parecía razonable articular en el contexto del surgimiento de un «nuevo orden mundial». Así, ya en abril de 1990 los Estados Unidos lanzaban una «Iniciativa de Estrategia hacia Asia Oriental» y, en esa misma línea, entre 1990 y 1998, el Pentágono haría patente su intención de girar el centro de atención hacia Asia. Con el cambio de presidencia de Bush a Clinton no produjo alteración alguna en esta cuestión y, así, la Administración encabezada por el presidente Clinton trataría de impulsar la Comunidad del Pacífico —heredera de la Comunidad Transpacífica que, a imagen de la Transatlántica del siglo precedente, había aconsejado Henry Kissinger solo unos años antes pensando en la inevitabilidad del enfrentamiento norteamericano con China.

El pívot, ratificado ahora por Donald Trump va a forzar un cambio en la estructura de fuerzas armadas de los Estados Unidos, así como en sus capacidades, pues su misión no será ya solamente la lucha contra la insurgencia en Asia, como parecía que estaba ocurriendo en los últimos años. En este sentido, León Panetta, planteaba que, para 2020, la reestructuración de las fuerzas estadounidenses debería haber sido tal que los Estados Unidos contaran con el 60% de sus fuerzas en el pacífico y solo el 40% en el atlántico, a diferencia de lo que ocurre en la actualidad, en que la proporción es 50/50. Al propio tiempo, los Estados Unidos continuarán desarrollando nuevos conceptos operacionales que le permitan dar respuesta a los desafíos a que debe hacer frente en Asia-Pacífico, diferentes de los que ha encontrado previamente.

Donald Trump ha ido a ratificar la creciente presencia militar estadounidense en Asia-Pacífico que es bienvenida por numerosos estados en la región, como reconocen Japón, Vietnam o Sin­gapur —todos ellos socios tradicionales o recientes de los Estados Unidos en el área que nos ocupa—, puesto que ven en esta presencia una forma de compensar el poder de China en la zona y, en consecuencia, un medio para no estar únicamente en manos de esta.

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Agencias de calificación de riesgo (Rating Agency)

Standard & Poor´s
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Las agencias de calificación son empresas especializadas en el análisis de riesgos financieros. Las principales son las multinacionales norteamericanas Moodys Investor Service, Standard and Poors Corporation y Fitch IBCA Estas empresas son las autoras de las calificaciones crediticias o ratings que tanto se emplean en los mercados de capitales.

Los clientes de las agencias de calificación son, especialmente, los emisores de deuda y valores en general y las empresas e inversores institucionales. Los ingresos de las agencias provienen de los suscriptores de sus publicaciones y, por supuesto, de las entidades emisoras que abonan los derechos de calificación.

Para los emisores el pago de la tarifa es un gasto de inversión, ya que una buena calificación les permite reducir el tipo de interés, al comportar un menor riesgo. Por otra parte, si el resultado de la calificación no ha sido el esperado, el emisor puede prohibir su publicación.

Moody’s lnvestor Service es una agencia de Estados Unidos establecida en 1909 y adquirida en 1962 por Duns & Bradsteed, empresa de implantación mundial dedicada a la información financiera. Moody’ s abrió sus oficinas de Madrid en 1993, tras la aprobación de la Ley 19 /1992, de 7 de julio, sobre Fondos de Titulización Hipotecaria en España, pero su cobertura de los emisores españoles data de 1987, cuando calificó por primera vez al antiguo Banco Central (Santander Central Hispano). Hoy en día Moody’s califica en España a 20 empresas, 31 entidades financieras, 14 gobiernos centrales, regionales y locales y 2 compañías de seguros.

Por su parte, Standard and Poor’s Corporation (S&P) es la más importante agencia de calificación a nivel mundial, a través de la sociedad holding Standard and Poor ‘s Rating Group. Como principal fuente mundial ele calificaciones crediticias, índices, análisis, datos y evaluaciones de riesgo, ofrece a los estrategas financieros la información que necesitan para tomar decisiones con mayor confianza. Muchos inversores conocen a Standard & Poor’s por su papel como proveedor independiente de calificaciones y como el creador del índice de referencia S&P 500. Sin embargo, la organización también:

  • Ofrece un amplio rango de datos e información financiera
  • Es la principal fuente de análisis del mercado accionario y líder en la información y análisis de fondos de inversión
  • Mantiene 79 principales familias de índices en el mundo

Fitcb Ratings es una agencia de rating global, que ocupa las posiciones de vanguardia del sector y que ha asumido el compromiso de proporcionar análisis crediticios exhaustivos, actualizados y que incorporan perspectivas de futuro para los mercados crediticios mundiales.

El rating ha adquirido una importancia considerable en los últimos años como consecuencia de la globalización de los mercados a nivel mundial, la desintermediación y titulización de los créditos y el auge de los mercados internacionales, pero también a nivel doméstico o nacional el rating cobra importancia tanto para inversores institucionales como particulares, dada la expansión y diversidad de los mercados financieros y el incremento de la especulación con la aparición de productos innovadores y un aumento de los emisores, cuya calificación de riesgo resulta bastante compleja.

En cualquier caso, la elaboración de ratings implica la obtención de un volumen muy apreciable de información económico-financiera sobre la sociedad y los proyectos de financiación, así como sobre cualquier aspecto de su entorno que, de cualquier forma, pueda afectar a su solvencia. Naturalmente, cuanto mayor sea el plazo de la deuda a calificar, mayor volumen ele información habrá que analizar, contrastar y evaluar, y por eso resulta más fácil dar una calificación para una deuda a corto que a largo plazo, lo que influye también en la decisión ele los emisores a la hora de solicitar un rating .

A (credit rating)

Las siguientes escalas de calificación crediticia o rating son las empleadas por las principales agencias para indicar los mejores niveles de solvencia. A continuación, se indica, para cada escala, la empresa que la utiliza y lo que significa.

AAA

Este indicador simboliza la más alta capacidad para el pago de intereses y amortización del principal de una emisión de deuda o la solvencia del pasivo a largo plazo de una entidad. Esta calificación que otorgan las compañías especializadas en el análisis prospectivo de empresas multinacionales o grupos muy importantes no es la misma en cada una de las compañías existentes. Así, MA es la escala utilizada por Standard & Poor’s Corporation (S&P) y Fitch IBCA, pues ambas agencias utilizan las mismas escalas, mientras que el mismo nivel de solvencia se describe por Moody’s como Aaa.

Para S&P una obligación calificada con AAA tiene la calificación más alta, pues la capacidad del emisor para cumplir con sus compromisos financieros es extremadamente fuerte.

Para Fitch representa la calidad crediticia máxima. Las calificaciones AAA indican la expectativa de riesgo de crédito más reducida. Se asignan únicamente en los casos donde existe una capacidad excepcionalmente fuerte para hacer frente a los pagos de las obligaciones financieras. Es muy poco probable que esta capacidad se viera afectada negativamente por acontecimientos previsibles.

Aaa

Este indicador simboliza la más alta capacidad para el pago de intereses y amortización del principal de una emisión de deuda o la solvencia del pasivo a largo plazo de una entidad. Es utilizado por Moody’s, mientras que el mismo nivel de solvencia se describe por Standard & Poor’s Corporation y Fitch IBCA como AAA.

AA

Para Standard & Poor’s Corporation (S&P) y Fitch IBCA simboliza una gran capacidad para el pago de intereses y amortización del principal de una emisión de deuda o la solvencia del pasivo a largo plazo de una entidad, similar a AA+ y AA-, muy poco inferior a la calificación AAA.

Para S&P una obligación calificada con M difiere sólo en un pequeño grado de las que tienen la calificación más alta.

La capacidad del emisor para cumplir con sus compromisos financieros es muy fuerte.

Para Fitch representa una calidad crediticia muy elevada. Las calificaciones AA indican que existe una expectativa de riesgo de crédito muy reducid a. La capacidad para hacer frente a las obligaciones financieras es muy fuerte. Esta capacidad no es muy vulnerable a acontecimientos previsibles.

Las calificaciones de M pueden modificarse agregándoles un signo más (+) o menos (-) para mostrar su posición relativa dentro de la categoría de calificación.

Aa 1

Escala de calificación crediticia a largo plazo utilizada por Moody’s para indicar una alta calidad en el pago del servicio de la deuda y reembolso del principal. Similar calidad que representan las escalas Aa2 y Aa3.

Aa2

Escala de calificación crediticia a largo plazo utilizada por Moody’s para indicar una alta calidad en el pago del servicio de la deuda y reembolso del principal. Similar calidad que representan las escalas Aa1 y Aa3.

Aa3

Escala de calificación crediticia a largo plazo utilizada por Moody’s para indicar una alta calidad en el pago del servicio de la deuda y reembolso del principal. Similar calidad que representan las escalas Aa1 y Aa3.

AA+

Para Standard & Poor’s Corporation y Fitch IBCA simboliza una gran capacidad para el pago de intereses y amortización del principal de una emisión de deuda o la solvencia del pasivo a largo plazo de una entidad, similar a AAA y AA-, muy poco inferior a la calificación AAA.

AA

Para Standard & Poor’s Corporation y Fitch IBCA simboliza una gran capacidad para el pago de intereses y amortiza­ ción del principal de una emisión de deuda o la solvencia del pasivo a largo plazo de una entidad, similar a M y M+ y muy poco inferior a la calificación AAA.

A

Escala de calificación crediticia a largo plazo, utilizada tanto por Standard & Poor’s Corporation (S&P) como por Fitch IBCA, que junto a A+ y A- indica gran capacidad para atender al servicio de la deuda a su vencimiento. Aunque tiene cobertura de protección, presenta mayor sensibilidad a verse afectada por cambios de coyuntura o circunstancias económicas que las deudas a las que se asigna la categoría superior (AA).

En definitiva, esta escala se emplea por S&P para identificar una obligación que es un poco más susceptible a los efectos adversos derivados de cambios en las condiciones y situaciones económicas que las obligaciones calificadas en categorías más altas. Sin embargo, la capacidad del emisor para cumplir con sus compromisos financieros todavía es fuerte.

De la misma forma, para Fitch IBCA, A señala una calidad crediticia elevada. Las calificaciones A indican una expectativa de riesgo de crédito reducida. La capacidad para hacer frente a las obligaciones financieras es fuerte. No obstante esta capacidad puede ser más vulnerable a cambios en circunstancias o en condiciones económicas en comparación con las calificaciones más elevadas.

A1

Fitch JBCA utiliza este código para el rating de deuda a corto plazo (hasta un año), con el que simboliza obligaciones respaldadas por una fuerte probabilidad de cumplimiento en plazo de los reembolsos pactados.

Esta escala (A-1) también la emplea Standard and Poor’s para calificaciones a corto plazo, e indica que la capacidad del emisor es fuerte para cumplir con sus compromisos financieros sobre la obligación. Dentro de esa categoría, las calificaciones de algunas obligaciones reciben el signo de más (+), el cual indica que la capacidad del emisor para cumplir con compromisos financieros sobre dichas obligaciones es extremadamente fuerte.

A1-

Código de Standard and Poor’s para calificaciones a corto plazo (emisiones y deudas hasta un año), que indica un grado de seguridad muy alta para responder a los pagos al vencimiento de deuda e intereses pero no tan fuerte como la calificación precedente (A1).

Este mismo código lo utiliza Fitch IBCA para indicar el mismo grado de seguridad en una obligación a corto plazo.

A1+

Código de Standard and Poor’s para calificaciones a corto plazo (emisiones y deudas hasta un año), que indica la más alta calificación asignada a deuda, de seguridad absoluta en cuanto al pago a los vencimientos de principal e intereses.

Fitch IBCA utiliza este mismo código igualmente para el rating de deuda a corto plazo, con el que simboliza obligaciones respaldadas por la más alta probabilidad de cumplimiento en plazo de los reembolsos pactados.

A2+, A2, A2-

Códigos de Standard and Poor’s para calificaciones a corto plazo (emisiones y deudas hasta un año), que indican una seguridad alta para responder a los pagos al vencimiento de deuda e intereses, pero no tan fuerte como las calificaciones del grupo A1.

Una obligación de corto plazo calificada con A-2 es un poco más susceptible a los efectos adversos causados por cambios en las circunstancias y condiciones económicas que aquellas obligaciones ubicadas en categorías con calificación más alta. Sin embargo, la capacidad del emisor para cumplir con sus compromisos financieros sobre la obligación es satisfactoria.

El símbolo A2 es utilizado igualmente por Fitch IBCA en su rating a corto plazo para señalar obligaciones respaldadas por una satisfactoria probabilidad/capacidad de cumplimiento en plazo de los reembolsos pactados, pero con susceptibilidad a cambios adversos del entorno económico.

A3+, A3, A3-

Códigos de Standard and Poor’s para calificaciones a corto plazo (emisiones y deudas hasta un año), que indican una capacidad al pago al vencimiento de deuda e intereses suficiente, pero la empresa presenta mayor vulnerabilidad ante cambios adversos en la coyuntura.

Una obligación de corto plazo calificada con A-3 presenta parámetros de protección adecuados. Sin embargo, es más probable que condiciones económicas adversas o circunstancias coyuntura­les debiliten la capacidad del emisor para cumplir sus compromisos financieros sobre la obligación.

El símbolo A3 es utilizado igualmente por Fitch IBCA en su rating a corto plazo para señalar obligaciones respaldadas por una adecuada probabilidad/capacidad de cumplimiento en plazo de los reembolsos pactados, pero con mayor susceptibilidad a cambios adversos del entorno económico que emisiones con mejores calificaciones.

B (CALIFICACIÓN CREDITICIA)

BBB

Escala de calificación crediticia a largo plazo utilizada tanto por Standard & Poor`s Corporation (S&P) como por Ficht IBCA.

Para S&P, una obligación calificada con BBB presenta parámetros de protección adecuados, sin embargo, es probable que condiciones económicas adversas o cambios coyunturales conduzcan al debilitamiento de la capacidad para cumplir con sus los compromisos financieros sobre la obligación.

Para Fitch representa una calidad buena. Las calificaciones BBB indican que existe una expectativa de riesgo de crédito baja. La capacidad para la devolución del principal e intereses de manera puntual es adecuada, aunque cambios adversos en circunstancias y en condiciones económica podrían afectar esta capacidad. Es la calificación más baja dentro de la categoría de inversión.

Las calificaciones de BBB pueden modificarse agregándoles un signo de más (+) o menos (·) para mostrar su posición relativa dentro de la categoría de calificación.

BB

Para S&P, una obligación calificada con BB es menos vulnerable a Incumplimiento que otras emisiones especulativas. Sin embargo, enfrenta constante incertidumbre y exposición ante situaciones financieras, económicas o comerciales adversas, lo que puede llevar a que el emisor tenga una capacidad inadecuada para cumplir con sus compromisos financieros sobre la obligación.

Para Fitch representa un grado especulativo. Las calificaciones BB indican que existe la posibilidad de que surja riesgo de crédito, principalmente como consecuencia de un cambio adverso en la situación económica. No obstante, las alternativas financieras o de negocio podrían permitir que se cumpliesen con las obligaciones financieras. Los valores calificados en esta categoría no se consideran categoría de inversión.

Las calificaciones de BB pueden modificarse agregándoles un signo de más (+) o menos (-) para mostrar su posición relativa dentro de la categoría de calificación.

B

Para S&P, una obligación calificada con B es más vulnerable a un incumplimiento de pago que las calificadas con BB, pero el emisor presenta capacidad para cumplir con sus compromisos financieros. Condiciones financieras, económicas y comerciales adversas probablemente perjudicarían la capacidad y voluntad del emisor para cumplir con sus compromisos financieros de la obligación.

Para Fitch representa un grado altamente especulativo. Para emisores y obligaciones al corriente, las calificaciones B indican que existe un riesgo significativo, aunque mantiene un limitado margen de seguridad. Se están cumpliendo con las obligaciones financieras, aunque esta capacidad de pago está condicionada a un entorno económico y de negocio favorable y estable.

Para emisiones en concreto, puede indicar obligaciones bajo estrés e incluso impago de sus obligaciones financieras con expectativas extremadamente altas de recuperación. Dichas obligaciones tendrían una calificación de recuperación (Recovery Rating) de R1 (sobresaliente).

Las calificaciones de B pueden modificarse agregándoles un signo ele más ( +) o menos (-) para mostrar su posición relativa dentro de la categoría de calificación .

S&P también emplea este código en calificaciones a corto plazo. Se considera que una obligación a corto plazo calificado con B posee características especulativas significativas. Pueden asignarse calificaciones de B-1, B-2 y B-3 para indicar ligeras distinciones dentro de la categoría B. El emisor presenta actualmente capacidad para cumplir con sus compromisos financieros sobre la obligación, pero enfrenta continuas y fuertes incertidumbres que podrían reducir su capacidad para cumplir con sus compromisos financieros sobre la obligación.

BI, B2, B3

Para Moody’s lrtvestor Service los tres valores, con calidad en descenso, significan en cualquier caso una seguridad reducida y una vulnerabilidad mayor de la solvencia.

S&P utiliza estos códigos en calificaciones a corto plazo. En concreto:

B-1: Se considera que una obligación a corto plazo calificada con B-1 tiene características especulativas significativas pero el emisor tiene una capacidad relativamente más fuerte para cumplir con sus compromisos financieros en el corto plazo en comparación con otros emisores en grado especulativo.

8-2: Se considera que una obligación a corto plazo calificada con B-2 tiene características especulativas significativas, pero el emisor tiene una capacidad promedio para cumplir con sus compromisos financieros en el corto plazo en comparación con otros emisores especulativos.

B-3: Se consideran que una obligación a corto plazo calificada con B-3 tiene características especulativas significativas y el emisor tiene una capacidad relativamente más débil para cumplir con sus compromisos financiero en el corto plazo en comparación con otros emisores especulativos.

Baa1, Baa2, Baa3

Para Moody’s lnvestor Service calidad satisfactoria, con más a menos firmeza entre el primero y último símbolo y que en todo caso incluye una advertencia de que un cambio de circunstancias puede afectar a la calidad del riesgo

Ba1, Ba2, Ba3

Para Moody’s lnvestor Service, con la matización por el símbolo asignado de superior a inferior calidad, se atribuye a las empresas con moderada seguridad, pero con mayor exposición de la estabilidad de su solvencia frente a factores adversos.

C (credit rating)

Las siguientes escalas de calificación crediticia o rating son las empleadas por las principales agencias para indicar los peores niveles de solvencia. Para cada es­cala se indica la empresa que la utiliza y lo que significa.

CCC

Escala de calificación crediticia a largo plazo empleada por Standard & Poor s Corporation (S&P )y por Fitch IBCA.

Para S&P, una obligación calificada con CCC es actualmente vulnerable a un Incumplimiento de pago y depende de condiciones financieras, económicas y comerciales favorables para que el emisor cumpla con sus compromisos financieros sobre dicha obligación. En caso de condiciones financieras, económicas y comerciales adversas, el emisor probablemente no tendrá la capacidad de cumplir con sus compromisos financieros sobre la obligación.

Para Fitch significa que, para emisores y obligaciones al corriente, el impago es una posibilidad real. La capacidad de cumplir con las obligaciones financieras depende exclusivamente de condiciones de negocio y económicas favorables y sostenidas.

Para emisiones en concreto, podría indicar obligaciones con expectativas de recuperación entre medias y superiores. Las diferencias en la calidad crediticia pueden ser destacadas utilizando los signos más y menos. Dichas obligaciones tendrían una calificación de recuperación de R2 (superior), R3 (buena), o R4 (media).

CC

Para S&P una obligación calificada con CC es actualmente muy vulnerable a un incumplimiento de pago.

Para Fitch cuando se asignan a emisores y obligaciones al corriente, indica que el impago parece probable.

Para emisiones en concreto podría indicar obligaciones impagadas con ex­pectativas de recuperación media o por debajo de la media con calificación de recuperación de R4 (media) o R5 (por debajo de la media).

C

Para S&P deuda subordinada u obligaciones de capital preferentes calificadas con C son actualmente muy vulnerables a un incumplimiento de pago. La calificación de C puede usarse para cubrir una situación donde se ha presentado la solicitud de bancarrota o se ha tomado una acción similar, pero continuarán los pagos sobre la obligación. Una calificación de C también se asignará a una emisión de capital preferente con atraso sobre los dividendos o en los pagos al fon· do de amortización, pero que se está pagando actualmente.

Cuando la emplea en calificaciones a corto plazo, indica una situación actualmente vulnerable a un incumplimiento de pago y depende de condiciones financieras, económicas y comerciales favorables para cumplir con sus compromisos financieros sobre la obligación.

Para Fitch cuando se asigna a emisores y obligaciones al corriente indica un impago inminente.

Para emisiones en concreto podría indicar obligaciones impagadas con expectativas de recuperación por debajo ele la media o deficientes. Dichas obligaciones tendrían una calificación ele recuperación de R6 (deficiente).

Esta escala también la utiliza Fitch a corto plazo, con la que indica riesgo de impago elevado, que el impago es muy posible. La capacidad para hacer frente a las obligaciones financieras depende exclusivamente de un entorno financiero y económico favorable y estable.

Caa1, Caa2, Caa3

Para Moody´s Investor Service, es una calificación crediticia a largo plazo que determina que se detecta e identifica una vulnerabilidad en la solvencia a largo plazo.

Ca

Para Moody´s lnvestor Service, es una calificación crediticia a largo plazo que se asigna cuando se comprueba la existencia de retrasos en los pagos de deudas precedentes. Indica, en definitiva, una situación altamente especulativa.

D (credit rating)

D es un a escala de calificación crediticia a largo plazo empleada por Standard & Poor’s Corporation (S&P) y por Fitch IBCA.

Para S& P, una obligación se califica con D cuan existen incumplimientos de pagos. La categoría de calificación D se usa cuando los pagos sobre una obligación no se realizan en la fecha en que vencen, incluso cuando el período de gracia aplicable no ha expirado, a menos que Standard & Poor’s considere que tales pagos se realizarán durante dicho período de gracia. La calificación D también se usa luego de solicitar la petición de bancarrota o de realizar una acción similar si los pagos de una obligación se encuentran en riesgo de no ser cubiertos.

Para Fitch, indica una entidad o estado soberano que presenta impago de todas sus obligaciones financieras. El impago es definido generalmente como una de las siguientes situaciones:

  1. fracaso de realizar los pagos de principal y/o intereses bajo los términos contractual es de cualquier obligación financiera.
  2. proceso de bancarrota, administración de quiebra, liquidación o cese de los negocios del emisor
  3. canjes bajo estrés u otro tipo de canje forzado de obligaciones, donde a los acreedores se les ofrecen títulos con términos estructurales o económicos disminuidos comparados con las obligaciones existentes.

También Fitch emplea esta escala para el rating a corto plazo, con la que indica impago actual o inminente.

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Standard & Poor´s eleva hasta A+ la calificación de la deuda canaria y a BBB la capacidad de pago

Rosa Dávila (Diario de Avisos).
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La agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s (S&P) eleva de A+ la valoración individual de la Comunidad Autónoma de Canarias. Además, mantiene la nota de solvencia para la deuda del Archipiélago en ‘BBB+’ con perspectiva positiva, “debido a la buena gestión financiera, sólida ejecución presupuestaria, deuda decreciente y excelente liquidez”, según se indica en una nota de la agencia.

Según las calificaciones hechas por las agencias de rating esto significa:

A: Escala de calificación crediticia a largo plazo, utilizada tanto por Standard & Poor’s Corporation (S&P) como por Fitch IBCA, que junto a “A+” y “A-“ indica gran capacidad para atender al servicio de la deuda a su vencimiento. Aunque tiene cobertura de protección, presenta mayor sensibilidad a verse afectada por cambios de coyuntura o circunstancias económicas que las deudas a las que se asigna la categoría superior (AA).

En definitiva, esta escala se emplea por S&P para identificar una obligación que es un poco más susceptible a los efectos adversos derivados de cambios en las condiciones y situaciones económicas que las obligaciones calificadas en categorías más altas. Sin embargo, la capacidad del emisor para cumplir con sus compromisos financieros todavía es fuerte.

De la misma forma, para Fitch IBCA, A señala una calidad crediticia elevada. Las calificaciones A indican una expectativa de riesgo de crédito reducida. La capacidad para hacer frente a las obligaciones financieras es fuerte. No obstante, esta capacidad puede ser más vulnerable a cambios en circunstancias o en condiciones económicas en comparación con las calificaciones más elevadas.

BBB: Escala de calificación crediticia a largo plazo utilizada tanto por Standard & Poor`s Corporation (S&P) como por Ficht IBCA.

Para S&P, una obligación calificada con BBB presenta parámetros de protección adecuados, sin embargo, es probable que condiciones económicas adversas o cambios coyunturales conduzcan al debilitamiento de la capacidad para cumplir con sus los compromisos financieros sobre la obligación.

Para Fitch representa una calidad buena. Las calificaciones BBB indican que existe una expectativa de riesgo de crédito baja. La capacidad para la devolución del principal e intereses de manera puntual es adecuada, aunque cambios adversos en circunstancias y en condiciones económica podrían afectar esta capacidad. Es la calificación más baja dentro de la categoría de inversión.

Las calificaciones de BBB pueden modificarse agregándoles un signo de más (+) o menos (·) para mostrar su posición relativa dentro de la categoría de calificación.

Si quieres conocer todas las calificaciones de las agencias de rating, haz clic aquí.

Rating global de Standards and Poors de calificación deuda.

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